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Palabras de San Francisco a sus seguidores
(Carta a todos los Fieles 1, 1)
Todos los que aman al Señor con todo el corazón, con toda el alma y la mente, con todas las fuerzas, y aman a sus prójimos como a si mismos, y aborrecen sus cuerpos con sus vicios y pecados, y reciben el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo, y producen frutos dignos de penitencia: ¡oh cuán dichosos y benditos son aquellos y aquellas que tales cosas ponen en práctica y perseveran en ellas!
Porque reposará sobre ellos el espíritu del Señor y pondrá en ellos su habitación y morada. Y son hijos del Padre celestial, cuyas obras realizan; y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo. Somos sus esposos, cuando el alma fiel se une, en el Espíritu Santo, a nuestro Señor Jesucristo. Somos sus hermanos, cuando cumplimos la voluntad del Padre que está en los delos. Somos sus madres, cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo mediante el amor divino y una conciencia pura y sincera; lo damos a luz mediante las acciones santas, que deben resplandecer para ejemplo de los demás. ¡Oh, qué glorioso y santo y grande es tener en los cielos un Padre! ¡Oh, qué santo, consolador, hermoso y admirable es tener un tal Esposo! ¡Oh, qué santo y qué tierno, placentero, humilde, pacífico, dulce, amable y sobre todas las cosas deseable es tener un tal Hermano y un tal Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que dió la vida por sus ovejas y oró al Padre, diciendo: Padre santo, guarda, por tu nombre, a los que me diste en el mundo; eran tuyos, y tú me los diste. Yo les he dado a ellos las palabras que tú me diste, y ellos las han aceptado, y han creido que realmente he salido de ti y han conocido que tú me has enviado. Ruego por ellos y no por el mundo. Bendicelos y conságralos; por ellos yo me consagro a mi mismo. No te pido sólo por ellos, sino por todos los que han de creer en mi gracias a su palabra, para que sean consagrados en la unidad como nosotros. Y quiero, Padre, que estén conmigo donde yo estoy, a fin de que vean mi gloria en tu reino. Amén.
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